Durante estas semanas se ha especulado bastante a cerca de las posibles filtraciones que se desprendían del reactor 3 de Fukushima Daichi. No se conocía la magnitud ni la causa exacta de las mismas, pero a raíz de la exposición de 3 liquidadores de la central a altas dosis de radiación -y su posterior hospitalización- el gobierno japonés se veía obligado a reconocer que las dosis podían ser mucho más altas de lo inicialmente previsto.